Sobre la mesa de centro de roble, descansaba una carpeta negra y un fajo de billetes sellados al vacío que Cassandra le entregó al tiempo que le expuso, sin tapujos ni adornos, su propuesta. El dinero esperaba ahí, presionando entre la razón, la moral, la ética, y la necesidad del galeno por el dinero. Punzaban por esa decisión final para sellar un pacto que le daría el vuelco a una larga temporada de maldad que hasta ese día no había alcanzado sino éxitos, en detrimento de un ser tan noble co