*—Uriel:
Finalmente entraron a la casa, donde los esperaba toda la familia: sus hermanos, sus padres y, por supuesto, la esposa de Raphy. Al verlos llegar, todos se pusieron de pie para recibirlos.
Danny se tensó ligeramente a su lado, y Uriel lo notó. Aunque no soltó una risa, entendía perfectamente el nerviosismo. Después de todo, hacía veinte años que se habían separado de una forma dolorosa, y su familia había sido testigo del sufrimiento que eso le causó. Era lógico que Danny se sintiera a