*—Uriel:
Un suspiro cargado de ternura escapó de lo más profundo de su ser mientras contemplaba a su amado, recostado a su lado y sumido en un sueño apacible en aquella hermosa mañana. Todo había sucedido tan rápido que todavía le costaba creer que aquello fuera real.
Su mirada descendió hasta la mano que descansaba sobre el pecho de Danny, donde las sortijas relucían al atrapar la luz tenue que el rocío filtraba a través de los ventanales de cristal. Una suave risa se deslizó de sus labios, y