*—Danny:
Con la confesión de Danny, donde este e dijo a su amado que no quería que se alejaran y que tampoco terminara, Uriel echó la cabeza hacia atrás, apoyándola en su hombro. Giró el rostro apenas, lo suficiente para mirarlo con esos ojos azules que siempre lo habían atrapado.
Danny sonrió suavemente antes de inclinarse y rozar sus labios con los suyos. Un beso ligero, apenas una caricia, pero Uriel tembló bajo su toque, y eso fue todo lo que Danny necesitó para encenderse como una a