Fue hermoso haber compartido con Emmanuel, pero era hora de volver a la realidad, así que después de despedirnos… Entré a la cabaña.
—no sé cuánto tiempo dormí, pero al despertar vi a Caro profundamente dormida a mi lado, me quedé como un tonto observándola porque no se podía negar que el bronceado hacía lucir aún más su piel. Joder, qué voy a hacer con esta mujer y aunque ayer sé que me comporté mal al culparla de lo que me había sucedido, tuve mucho tiempo de reflexionar luego de haber vuelt