¿Qué te parece si te invito a cenar? Podemos ir a un restaurante muy bueno que está en la orilla del mar, como a unos 25 minutos de aquí.
—Me encantaría, pero debes darme una hora para arreglarme.
—Tranquila, tómate todo el tiempo que quieras; a las ocho, paso por ti, a la cabaña.
—Tomé mis cosas y fui emocionada a la cabaña porque Enmanuel me agradaba, no sé si su energía, sus temas de conversación o el hecho de que no era un jovencito como Javier; por el contrario, tenía 30 años. Es absurdo