Sabía que era veloz, pero no imaginaba que pudiera serlo tanto. En los juegos, él nunca había encontrado un rival digno hasta ahora: Estaban igualados, algo inesperado para él.
Joaquín empezó a preocuparse:
—¡Carajo, Mateo, esta mujer te está causando problemas! Mantente firme, no puedes perder. Si pierdo esta ronda, caeré de rango.
Apenas terminó de hablar, Fernando entró:
—Señor, acaban de llamar de la casa familiar...
¿Qué habría pasado en la casa familiar? Mateo se distrajo.
Un instante desp