Federico no solo había reprendido a Joana con toda dureza, sino que además acababa de castigar a Leandro. Su postura ya no dejaba lugar a dudas, y todos los presentes lo entendieron: de ahora en adelante, los Vargas quedaría, sin duda, en manos de Sara.
Federico se dio la vuelta y miró a Luis, con cierto tono de disculpa en el rostro.
—Luis, lamento este escándalo tan ridículo que se armó en la familia, y que encima te haya arrastrado a ti. Sé que a ti y a Sara los hicieron pasar un mal rato.
Lu