Joana se puso tensa por un segundo, pero recuperó el control casi de inmediato. Sabía que ese no era momento de romper con Leandro.
Todavía lo necesitaba para conseguir todo lo que quería.
—Leandro, es que me desesperé demasiado. Me duele mucho que me acuses así, sin razón.
Pero esta vez Leandro no cedió.
—De ahora en adelante no quiero que vuelvan a molestar a Sara. Compórtense, y yo seguiré manteniéndolas como siempre. Pero si vuelven a armar otro problema, no esperen compasión de mi parte.
Y