—¿Otro plan? ¿Qué plan?
—Si Leandro no nos sirve, entonces vamos a apoyarnos en tu verdadero padre.
Al decir esto, a Joana se le encendió la mirada con una ambición desbordante. Sacó el teléfono de inmediato y marcó un número. En cuanto contestaron, su tono cambió por completo: de la furia pasó a una suavidad calculadora.
—Pipe, ¿dónde estás? Tuvimos un problema. Leandro empezó a sospechar de mí. Voy para allá con Nina.
Del otro lado se escuchó una voz de hombre, grave y áspera, con un tono pere