Capítulo 76 —Así amanezco yo
Narrador:
La mañana entró tibia en la habitación, apenas una franja dorada colándose por debajo de las cortinas. Luigi despertó primero, con ese instinto que tenía para proteger incluso antes de pensar. Pero cuando notó el peso suave del cuerpo de Valeria recostado sobre él, dejó que su respiración se calmara.
La tuvo unos segundos así, pegada a su pecho, respirando contra su piel. Le acarició la espalda con una suavidad que parecía imposible en sus manos grandes. De