Capítulo 172 —Humillación bien utilizada
Narrador:
La antigua galería de Gandini olía a polvo, madera envejecida y pasado detenido. Había estado cerrada tanto tiempo que parecía otra reliquia abandonada del imperio, pero Román no veía ruinas, veía oportunidad.
Prestigio, blanqueo, respeto social, estatus.
Porque no era lo mismo ser dueño de clubes nocturnos, rutas, bares y rincones oscuros de la ciudad… que presentarse públicamente como dueño de una prestigiosa galería de arte.
Dominic entró la primera vez, miró alrededor, y dijo:
—Esto está muerto.
Román sonrió golpemente.
—Entonces lo resucitamos.
Y lo hicieron.
Mandaron limpiar vitrinas, pulir pisos, traer iluminación nueva y contactar a las personas adecuadas. Gente de apellido largo, nariz levantada y billetera gruesa. Aristócratas, familias acomodadas, millonarios aburridos, empresarios respetables que adoraban aparentar filantropía.
La idea era brillante. Reinauguración con una subasta benéfica.
Nadie sospecha de una organizació