Capítulo 131 —Debes soltar
Narrador:
Llegaron a la mansión ya entrada la tarde, con ese cansancio raro que no pesa porque está lleno de ilusión. Mateo los condujo directo a la casa de huéspedes, cruzando el jardín. Diego iba adelante, mirando todo con ojos enormes, como si cada paso fuera una revelación.
—¿Es acá? —preguntó, señalando la construcción.
—Es acá —respondió Mateo —Nuestra nueva casa.
Diego no esperó más. Apenas entraron, salió disparado por el pasillo, abriendo puertas sin pedir per