Capítulo 125 —Un hogar
Narrador:
Luigi salió del galpón sin apuro. La mañana estaba pesada, húmeda; el puerto olía a óxido y a sal mientras despertaba del letargo de la noche. Afuera lo esperaban Mateo, Franco, Dominic, Leonardo, Montana y varios hombres más. Nadie hablaba. No hacía falta. Todos sabían.
Luigi se detuvo frente a los suyos y habló con voz firme, sin elevarla.
—Descuelguen —ordenó. Hizo un gesto vago con la mano, como si no mereciera más precisión. —A ese saco de huesos roto… y des