Capítulo 116 —El trasero
Narrador:
El caos seguía desatado en la finca de Noya. El humo aún no se disipaba del todo. El olor a pólvora se mezclaba con tierra removida, con gritos, con órdenes cortadas a los gritos por radio.
—¡Sigan avanzando! —rugió el Diablo, cubriéndose detrás de una columna de piedra —¡No los dejen reagruparse!
Los disparos respondieron de inmediato. Desde el ala oeste, dos hombres armados abrieron fuego sin piedad, obligando al grupo a replegarse unos metros. Las balas i