Mundo ficciónIniciar sesiónEl sol de media tarde golpeaba con fuerza el pavimento de Brickell, creando un espejismo de calor sobre las torres de cristal.
Alma se ajustó la peluca rubia platino frente al espejo retrovisor del viejo auto de Carla, sus manos, antes expertas en manejar balances contables en ese mismo edificio, ahora temblaban al acomodar los lentes oscuros de montura ancha.
No era la madrugada silenciosa, era el peor momento, a esa hora el banco estaba lleno de clientes y empleados que







