Mundo de ficçãoIniciar sessãoLa lluvia de Miami golpeaba los ventanales de la mansión Lockwood con la misma violencia con la que Alma golpeaba la puerta principal.
Cuando Marcos abrió, no encontró a la mujer refinada que se había marchado meses atrás, sino a una leona herida.
Ella pasó junto al jefe de seguridad sin pedir permiso, con los zapatos de enfermera chirriando sobre el mármol que tanto había llegado a odiar.
Iván la esperaba en







