La mansión Lockwood se había convertido en un centro de operaciones logísticas. En el gran comedor, se habían dispuesto manteles de lino blanco y cubertería de plata para la cata final del banquete nupcial.
El chef ejecutivo de Gourmet Élite, junto a un sommelier de renombre, aguardaban con nerviosismo, para cualquier pareja, este sería un momento de placer y deleite, pero, para Iván y Alma, se sentía como una inspección en un campo minado.
Desde el incidente con la vajilla, el ambiente entre e