Garrison acababa prácticamente de felicitar a Alma por haber salido sorprendentemente ilesa de la trampa de sus enemigos.
— Ha salvado a ese chico — Le había dicho, mientras Alama continuaba mirando por la ventana del auto sin sentir la victoria que acababa de obtener, y más preocupada por la salud de Mateo y por Carla, que por si misma.
— No importa, Coronel — respondió Alma con amargura — Al final del día, lo que queda es el ruido, la duda que plantaron en usted es lo que Lina quería… y, me he