La entrada del joven asistente de la Dra. Vance, llevando aquella carpeta roja como si fuera un arma cargada, congeló el tiempo en la cocina, Iván se mantuvo de pie, con los hombros tensos y la mirada fija en el desconocido que acababa de profanar la intimidad de su espacio familiar.
Alma sintió que el aire se volvía denso, dificultándole la respiración mientras abrazaba de forma protectora a Kira, quien seguía comiendo su helado, ajena al drama.
El joven dejó la carpeta sobre la isla de mármol