Capítulo 261
Hailey bajó del auto con una sonrisa pícara en su rostro. El viento de la mañana despeinaba su cabello rubio, y el olor familiar de la tierra mojada le apretó el corazón de nostalgia. Se volvió hacia el chofer con aire de travesura:
— ¿Usted sabe que yo y los estacionamientos estrechos no nos llevamos, verdad? — dijo, entregándole las llaves con una sonrisa cómplice.
El chofer rio, moviendo la cabeza.
— Ya me di cuenta, señorita Hailey. Puede dejar que yo estacione por usted.
— ¡Gr