Capítulo 12
Alexander estaba con el vaso de whisky en las manos, cerca de la ventana que daba vista al jardín lateral de la mansión Blake.
Entonces, ella apareció.
Isadora.
Aunque aún afectada por el accidente, irradiaba una belleza que lo golpeaba en el pecho como un puñetazo.
Observó a su hijo ayudándola con gentileza. Conversaban. Reían. Como una pareja.
Y entonces la madre surgió del otro lado del jardín, sonriente, acogiendo a la joven, como si ya perteneciera a la familia desde hacía años