Perspectiva de Daniel
.
«Protegerme».
La palabra me retumba en la cabeza mientras lo miro.
Cassian —mi padre— está sentado en la camilla con el hombro vendado, las venas aún conectadas a un suero que parece más una soga simbólica que lo mantiene atado al mundo. Lo observo sin saber qué decir, sin saber qué sentir. Porque después de todo lo que escuché, después de todo lo que vi, lo único que puedo hacer es repetir esa palabra en mi mente.
«Protegerme»
Cada vez que me cuestionaba, cada vez que me