El auto avanza, pero no lo suficiente.
—¡Acelera! —le grito al chofer mientras me aferro al asiento como si eso pudiera contener el temblor de mis manos. Miro por el espejo lateral. El vehículo oscuro que vi entrar a la mansión va tras nosotros.
Darius nos está siguiendo.
—¿Que ocurre? —pregunta el chofer, tenso.
—Nos está siguiendo, y no es para nada bueno ¡Por favor, acelere!
La adrenalina corre por mis venas. Mis dedos tiemblan mientras desbloqueo el celular. Marco a Cassian. Otra vez. Neces