Camino por el pasillo arrastrando los pies sobre la alfombra. Por alguna razón la puerta de mi habitación se siente más lejos de lo que debería. Cuando por fin la abro y entro, la cierro despacio, pero con firmeza. Apoyando la espalda contra ella y exhalo.
Está noche siento que todo me pesa. Los hombros, el pecho, la cabeza.
Seraphina.
No dejo de pensar en su rostro, en cómo temblaban sus manos, en la forma en que agachaba la mirada cuando hablaba de ese tal Elías. Tiene miedo y por supues