Perspectiva de Rossy
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Miro el reloj de la cocina por tercera vez en los últimos minutos. Las manecillas marcan más de las ocho. Pienso que ya deben estar de regreso. Arielle y su suegro que está hecho un monumento.
Suspiro hondo. El vino tinto me espera, derramando su aroma frutal sobre la encimera. Vuelvo a dudar en llamarle. Me muerdo el labio, mientras mis dedos tamborilean en la encimera y me sirvo una copa, para luego regresar a la sala y dejarme caer en el sofá de terciopelo gris que com