—Le aseguro, gobernadora, que estoy perfectamente entrenado para manejar situaciones de alto riesgo —replicó Camilo, sosteniéndole la mirada con una audacia tan fría que rozaba la insubordinación militar—. De hecho, me destaco por no perder el control en los momentos más frenéticos y caóticos. Soy un hombre meticuloso. Me gusta revisar el terreno a fondo y asegurarme de que no quede ningún cabo suelto... ni ninguna zona desprotegida.
Megan sintió un sutil nudo en la garganta y tragó saliva con