...Vino directamente hacia su cara con una fuerza terrible.
¡BANG! Tadeo salió volando por el puñetazo de Faustino, casi le parte el cráneo.
—¡Hijo de puta! ¿A ver si te atreves a repetir con quién te vas a divertir? —rugió Faustino agarrando otra silla y estrellándola contra la cabeza de Tadeo. ¡CRASH! ¡La silla se hizo pedazos!
—¡Ahhh... lo... lo siento! ¡No volveré a decir estupideces! —los gritos de dolor de Tadeo se escucharon a cientos de metros, con la cabeza sangrando.
Aunque era un mató