—Jairo... ¿cómo puedes decir algo así...? —Victoria casi se desmaya de la impresión.
—Basura, tu hermana tiene razón al llamarte bestia. Eres peor que un animal —dijo Tadeo con una sonrisa burlona, dando palmadas en la cara de Jairo—. Aunque te has portado bien, ya no tienes nada que hacer aquí. Tu hermana será mi mujer ahora, lárgate.
Tras decir esto, Tadeo ordenó que soltaran a Jairo.
—¡Gracias don Tadeo, gracias don Tadeo! ¡Es como un segundo padre para mí, nunca olvidaré su bondad! —exclamó