—¿Tu padre es la mano derecha del alcalde? —Faustino arqueó las cejas con diversión.
—¡Así es! ¡El padre de Camilo trabaja directamente con el alcalde!
—¡Por más fuerte que seas, no eres nada!
—¡Cuando llegue el padre de Camilo y vea cómo lo dejaste, no te la vas a acabar! —gritaron Miguel y los demás, reuniendo valor para acercarse.
—¡Ay, qué miedo tengo!
—¡Por favor, no traigas a tu papá! ¡No sé qué haría del susto! —se burló Faustino, fingiendo temor mientras contenía la risa.
—¿Ahora tienes