—¡Mierda!
Faustino soltó una palabrota. Después de correr durante unos cuatro o cinco minutos, se encontró de repente con tres bifurcaciones. Sin saber qué camino tomar para encontrar el detector, tuvo que detenerse y preguntar.
—¿Por dónde vamos?
—Voy delante, ustedes detrás. Solo siguiéndome encontrarán el detector.
Alice dijo con sorna, jadeando, y corrió hacia el pasaje del medio.
—Corres lento y además haces que los demás te esperen?
Faustino resopló fríamente y se adentró en el pasaje de