—No importa lo que pase, ¡estaré contigo!
¿Cómo podría Mariana no entender lo que Faustino quería decir? Inmediatamente negó con la cabeza, sus ojos ya llenos de lágrimas.
—No seas tonta, soy tu hombre, lo que diga, lo harás, ¡no seas tan terca!
Faustino fingió enojo, mirando a Mariana con los ojos muy abiertos.
—No, quiero estar contigo, incluso si muero, ¡quiero morir contigo!
Mariana aferró con fuerza la mano de Faustino. ¡Pum!
La Criatura marina estaba a menos de cincuenta metros de distanc