—Lamento lo de las muertes anteriores, acabo de comprender todo esto —añadió Alice.
Sus palabras hicieron que los tres estadounidenses se callaran, su locura disipándose mientras bajaban las armas.
—¿Todo lo que dices es verdad?
Era evidente que, pudiendo sobrevivir, nadie quería morir en este lugar maldito.
—Por supuesto que es verdad, no tengo razón para engañarlos. Después de todo, somos compañeros que hemos enfrentado la muerte juntos —afirmó Alice con firmeza.
—Y entiendo lo de hace un mome