—La gente es lo más impredecible —reflexionó Faustino.
—Especialmente esta gente que vive al margen de la ley, rozando constantemente la muerte, sin ningún tipo de moral —agregó Mariana.
—Quizás normalmente obedezcan a Alice por interés.
—Pero aquí, en esta tumba submarina aislada del mundo y ante una situación desesperada, se han convertido en bestias sin alma.
—¡Solo buscan desahogar su frustración y sus deseos más bajos!
Los cuatro hombres presentes se rebelaron, apuntando con sus armas mient