A pesar del furioso remolino en el centro del embalse causado por el efecto sifón, Faustino permaneció imperturbable.
La distancia de casi ocho kilómetros parecía poder cruzarse en cuestión de momentos.
—¡Caramba, qué agujero tan enorme, y qué fuerte succiona! —¡BOOM!
Cuando Faustino se acercó al punto del sifón, el estruendo retumbaba como truenos distantes sin cesar.
Frente a ese agujero negro de diez metros, Faustino y Mariana parecían insignificantes.
Gracias a su afinidad con el agua, Faust