Ver un cadáver reciente antes de cruzar la entrada de la tumba antigua no era precisamente un buen presagio.
Faustino sintió un mal presentimiento crecer en su interior.
La oscura caverna de la tumba se volvió increíblemente opresiva, tan silenciosa que solo se escuchaban las respiraciones y el rugir del agua.
En un ambiente tan agobiante, alguien con menor fortaleza mental probablemente ya se habría derrumbado.
—Un muerto... La gente del Guante Negro no se mataría entre sí. ¿Será que hay algo a