Bianca sostenía el informe médico que Marlene le había entregado, sus dedos apretando el papel como si fuera un arma. Cada palabra en ese documento era una prueba de la traición de Willow Lancaster, una verdad que podía cambiarlo todo.
En la casa de Julieta, mientras el té se enfriaba en las tazas olvidadas, las dos amigas se quedaron en silencio unos instantes. Julieta fue la primera en hablar.
—Bianca, no puedes dejar que esto quede así. Tenemos que armar un plan para encontrar más pruebas.
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