Bianca estaba sentada en el borde de su cama, el suave roce de su pijama de algodón contra su piel como una caricia que apenas lograba calmar la agitación interna que la consumía. El mensaje anónimo, aún encendido en la pantalla de su teléfono, parecía arder contra su pecho.
“El embarazo de Willow es una farsa. Busca la verdad, o seguirá robándote todo.”
Sus ojos esmeralda, brillantes y llenos de furia, recorrían las palabras una y otra vez, como si al leerlas una y otra vez pudiera hacerlas de