La jornada laboral para Audrey transcurrió entre una marea de planos técnicos y especificaciones de materiales. Como asistente junior, su escritorio estaba sepultado bajo muestras de mármol, catálogos de grifería y hojas de cálculo que requerían una precisión milimétrica. Se esforzó por sumergirse en el trabajo, agradeciendo que la complejidad de las instalaciones del Hotel mantuviera su mente ocupada y lejos de la tormenta emocional que había estallado en el despacho de Alessandro apenas unas