La mañana se cernía sobre la mansión con una claridad que, en lugar de reconfortar, parecía exponer cada grieta de la farsa en la que se había convertido la vida de los Di’ Giovanni. Alessandro se había marchado temprano, como de costumbre, pero a mitad del trayecto hacia la oficina se percató de que había olvidado los planos originales de un proyecto de restauración en la Toscana. Frustrado, dio media vuelta.
Al regresar a la mansión, el silencio era casi absoluto. Los niños ya habían sido lle