Al llegar a la mansión, el cuadro que lo recibió en el jardín lo detuvo en seco. Los gemelos corrían por el césped, persiguiéndose cerca de los columpios con una energía inagotable. Audrey estaba sentada en una banca de madera bajo la sombra de un gran roble. Tenía un libro entre las manos, pero Alessandro notó que no había pasado de página en varios minutos.
Se acercó lentamente. Cuando la castaña levantó la vista y sus miradas se cruzaron, ella no sostuvo el contacto. Apartó la vista de inmed