A la mañana siguiente, el aire en la mansión se sentía más enrarecido que de costumbre. Alessandro se había marchado antes del amanecer, dejando tras de sí un rastro de café frío y una nota escueta sobre la mesa del vestíbulo indicando que no regresaría para la cena. Audrey aprovechó la ausencia de ese escrutinio constante para intentar dar el siguiente paso en su investigación.
Necesitaba una confirmación que no encontraría en Internet. Necesitaba la voz de alguien que hubiera estado allí cuan