La tarde caía sobre la ciudad con una luz cobriza que se filtraba por los ventanales, bañando la sala de estar en un resplandor dorado. Audrey se encontraba sentada en la alfombra, rodeada de cuadernos y lápices de colores, ayudando a los gemelos con sus primeros deberes escolares. Era una escena de paz doméstica que parecía una anomalía en aquel santuario de mármol y frialdad. Sin embargo, el ambiente cambió drásticamente cuando el sonido de la pesada puerta principal se abrió, anunciando el r