El sol de la tarde bañaba la ciudad con un tono ámbar mientras Alessandro y Audrey caminaban por los jardines de Villa d'Este. Llevaban al pequeño Maxwell en brazos, turnándose para besar su frente mientras recorrían las fuentes renacentistas. Alessandro había alquilado el lugar para el enlace, convencido de que solo un escenario declarado Patrimonio de la Humanidad estaba a la altura de la mujer que le había devuelto la vida. Sin embargo, entre la elección del menú y las flores, Alessandro sac