El trayecto los llevó hasta el restaurante en Capri, un lugar donde las mesas se asientan bajo un techo natural de limoneros cargados de frutos amarillos y fragantes. Alessandro había alquilado el jardín entero para que la privacidad fuera absoluta. Al llegar, los camareros, advertidos de la importancia de la noche, los guiaron hacia la mesa principal. Alessandro llevaba a Maxwell en el portabebés contra su pecho, una imagen que a Audrey le derretía el alma: el hombre más temido de los negocios