El ronroneo del motor del auto se sentía como un pulso bajo las manos de Alessandro mientras maniobraba para salir de la propiedad. En el umbral de la casa, los gemelos saludaban con una energía que contrastaba con la inquietud de su padre. Alessandro había contratado a una niñera de élite, una mujer con referencias impecables que prometía estar a la altura del torbellino que representaban Matthew y Emma, pero eso no evitaba que él revisara el espejo retrovisor cada diez segundos.
—¿Crees que e