Capítulo — La llegada a la costa
Naty llegó a la ciudad costera con una sensación extraña adherida al cuerpo, como si no terminara de pertenecerle del todo. No era felicidad. Tampoco tristeza pura. Era una mezcla incómoda de incertidumbre y libertad, de miedo y alivio, como cuando se deja una casa conocida sin saber todavía dónde se va a dormir al día siguiente.
Bajó del autobús con la mochila colgada de un hombro y el bolso cruzado al pecho. El aire salado le golpeó la cara apenas puso un p