—Enseguida llegaremos, señor Falcon —le informó uno de los tripulantes.
Falcon, que había pasado todo el viaje revisando varios documentos de trabajo, levantó la mirada un instante. Asintió apenas, sin necesidad de mirar al hombre que había hablado.
Luego contempló las imponentes nubes apiladas al otro lado de la ventanilla.
Tras contemplar el paisaje un momento, dirigió su atención a la botella de vino que le habían preparado. Se sirvió vino en la copa, bebió despacio y saboreó cómo se extendía