Las luces de Berlín comenzaban a encenderse mientras el auto avanzaba despacio por calles bordeadas de edificios históricos. Desde la ventana, Lydia observaba las hileras de edificios clásicos junto a las estructuras modernas, un contraste que de algún modo se fundía en una armonía.
—Berlín es única —explicó Andrew desde el asiento delantero con tono calmado y ensayado—. La ciudad estuvo dividida durante décadas. Quedó separada en el este y el oeste. Incluso ahora se pueden percibir los vestigio