Daven se enderezó.
—Hasta ahora no hay señales de eso. Es una niña alegre. Educada. Respeta a Riana. Y todos vimos de qué lado decidió ponerse. —Daven suavizó apenas la voz—. También investigué su comportamiento en la escuela. Se porta como cualquier otra estudiante. Sin problemas. Nada que alarme.
—Tal vez porque entiende su posición —murmuró Nathan—. Si se descontrola, el golpe recaería sobre el nombre de Chase. Al principio el público creyó que era su hija.
—Tienes razón —concedió Daven sin t